En el año de 1847, en el marco de la Guerra de Castas, el cenote de Chihuan-Holca sirvió como un refugio para innumerables habitantes de la península yucateca. En nuestros días, el cenote se encuentra en el interior de una casa particular, pero puede ser visitado por todo el público. Numerosos visitantes del sureste del México, acuden a Chihuan-Holca para refrescarse en sus apacibles aguas.

Los lugareños tienen un dicho popular que nos dice “el que se baña y toma un poco de agua del cenote, seguro regresa”, luego de visitar este formidable cenote, esta frase cobra mucho sentido, ya que la vivencia de zambullirse en sus aguas es tan divertida como catártica. El cenote Chihuah-Holca se ubica a 80 kilómetros de Mérida. El acceso precisa del pago de una módica cuota.